- 21 julio, 2026
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Desde la semilla, la UABC construye estrategias de resiliencia ambiental para Baja California
La iniciativa contempla el resguardo de semillas y la producción de especies nativas para apoyar la recuperación de ecosistemas y la adaptación al cambio climático.
Redacción/Columnaocho
Ensenada.- La Universidad Autónoma de Baja California (UABC), a través de la Facultad de Ciencias Marinas del campus Ensenada, desarrolla un proyecto de alto impacto social y ambiental orientado a la creación de un banco de germoplasma para el resguardo de semillas y la producción de especies nativas de Baja California, con el propósito de contribuir a la restauración de ecosistemas amenazados por el cambio climático, los incendios forestales y la pérdida de biodiversidad.
La iniciativa es encabezada por el doctor Hiram Rivera Huerta, investigador y docente de la UABC, quien desde hace más de una década trabaja en temas relacionados con el manejo de recursos naturales, ecología del fuego y sistemas de información geográfica. Su experiencia y colaboración con instancias gubernamentales, organizaciones civiles y comunidades locales han permitido consolidar un proyecto integral que busca atender una de las principales problemáticas ambientales de la entidad.
“Los ecosistemas necesitan nuestra ayuda, desde la semilla hasta convertirse en bosque, chaparral o matorral, la recuperación no ocurre por sí sola. Se requiere de una gestión compartida en acción con diferentes actores”, señaló el doctor Rivera Huerta.
El proyecto surge ante el incremento en la frecuencia de incendios forestales, las sequías prolongadas, las plagas y la sobreexplotación de especies silvestres. Estas condiciones amenazan particularmente a Baja California, territorio que forma parte del mediterráneo californiano, uno de los corredores biológicos con mayor biodiversidad del mundo y hogar de numerosas especies endémicas y comunidades originarias que mantienen usos tradicionales de la flora nativa.
En su primera etapa, el banco de germoplasma se enfoca en el resguardo y propagación de especies leñosas, entre ellas encinos, pinos, álamos, alisos y mezquites, así como de especies aromáticas como la jojoba y la salvia. Muchas de ellas poseen un importante valor ecológico y cultural, ya que son utilizadas en prácticas artesanales, ceremoniales y de medicina tradicional.
Las proyecciones climáticas para la región San Diego-Tijuana estiman una reducción de la precipitación de hasta un 80 %, acompañada de un incremento en la temperatura. En un estado donde el agua ya representa un recurso limitado, este escenario incrementa la vulnerabilidad de los ecosistemas y de las comunidades que dependen de ellos.
A ello se suma que el 98 % de los incendios forestales registrados en Baja California son provocados por actividades humanas. La recurrencia de estos eventos impide la recuperación natural de los ecosistemas, cuyos ciclos de regeneración pueden extenderse entre 15 y 100 años, dependiendo del tipo de vegetación.
“Ninguna especie puede soportar que cada año sobreviva a un incendio, sane sus heridas y siga su proceso de crecimiento y reproducción; el gasto energético de recuperarse consume sus reservas, comprometiendo su sobrevivencia si la temporada de lluvias no es suficiente”, enfatizó el investigador.
El banco de germoplasma opera mediante el almacenamiento de semillas en condiciones controladas de temperatura y humedad para preservar su viabilidad a largo plazo. Asimismo, contempla la producción anticipada de plantas nativas destinadas a programas de restauración ecológica, lo que permitirá aumentar la supervivencia de ejemplares después de incendios o periodos de sequía.
El proyecto también destaca por su dimensión social y de vinculación comunitaria. Actualmente trabaja con los ejidos Adolfo Ruiz Cortines, Ajusco y Emiliano Zapata, e integra la participación de estudiantes mediante programas de Servicio Social Profesional. Además, cuenta con la colaboración de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), el Global Conservation Consortium for Oak (GCCO), viveristas y diversas instituciones que contribuyen a la conservación de los recursos forestales de la entidad.
Entre sus beneficios se encuentran la valorización ecológica, cultural y económica de la flora nativa, la generación de capacidades para la restauración ambiental y la creación de oportunidades de desarrollo para viveros y comunidades locales. Asimismo, el modelo desarrollado por la UABC tiene el potencial de replicarse en otras regiones con condiciones ambientales similares y constituye un ejemplo de cómo la investigación universitaria puede traducirse en soluciones concretas para la adaptación y resiliencia frente al cambio climático.
El banco de germoplasma se proyecta como una estrategia de adaptación climática para preservar especies nativas y fortalecer la restauración de los ecosistemas de Baja California, en congruencia con la vocación de la UABC de impulsar investigación con impacto social orientada al desarrollo sostenible y la protección del patrimonio natural de la región.